Nuestro Trabajo

Con dedicación y maestría, transformamos frutos en aceites que nutren y perduran.

Cada entrega de aceituna es clasificada cuando llega a nuestras instalaciones, y procesada a través de la línea que le corresponda, diferenciando las distintas calidades.

Para ello, disponemos de un patio de recepción completamente reformado, que cuenta con 3 líneas, con tolvas de acero inoxidable, debidamente tapadas por compuertas que se abren y se cierran mediante un sistema eléctrico, según la necesidad, para evitar la contaminación del producto y garantizar la seguridad ante posibles caídas.

Cada línea de recepción dispone de un tarjetero, donde cada socio puede acceder a sus parcelas, introducir el localizador del DAT e iniciar la pesada. De cada peso se toma una muestra aleatoria de aceituna y se envía al laboratorio para determinar su rendimiento.

Todo el proceso de transporte del producto discurre por cintas de calidad alimentaria. Una vez limpia y pesada la aceituna es almacenada, según su calidad, en las tolvas donde seguidamente se inicia el proceso de molturación.

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Este proceso se basa en la extracción de aceite en frío, para ello, se realiza un registro contínuo de las temperaturas y de todas las variables que intervienen en el proceso.

Antes de enviar el acdeite a la bodega, éste permanece en los aclaradores donde experimenta un proceso de decantación más riguroso, para mejorar su estabilidad y conservación.

Toda la bodega está cubierta, protegida de la radiación solar y se mantiene a una temperatura adecuada. Contamos con 21 depósitos de acero inoxidable, con una capacidad de 50 toneladas cada uno, es decir, la capacidad total de nuestra bodega es de 1.050.000 kilos de aceite.

Para garantizar la calidad del producto, antes de ser cargado para la venta a granel o para envasar, el aceite es analizado por laboratorios expertos acreditados por ENAC.

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Además, todos los subproductos surgidos en el proceso son tratados o se venden a otras industrias (hueso, orujo, hoja…). Disponemos de una caldera de hueso, para regular la temperatura de las instalaciones. El alpeorujo se vende y se transporta a las orujeras y la hoja es retirada por una empresa externa, para la elaboración de biomasa o para alimentación de ganado.

Al final de cada campaña, las instalaciones se limpian minuciosamente, y toda la maquinaria se revisa y se protege para la siguiente temporada.